Este libro que, en realidad, leí dos veces (una, cuando el autor me hizo entrega del mismo la mañana del pasado jueves 14 de noviembre, oportunidad en que me diera entera relación de su contenido, página por página; y la otra, la que efectué, línea por línea y vocablo por vocablo, desde entonces hasta hoy sábado 16 del mismo mes del año 2002), es legítimo acreedor de un prólogo que me fuera solicitado con la humildad de la voz baja o tenue del que realmente lo desea (y que, para mí, merece)





